Lo que dicen de ti tus ofertas de empleo.

Una mañana como otra cualquiera, con tu taza en la mano, te paseas por un portal de empleo de los más conocidos y qué te encuentras: salarios de risa como, por ejemplo, 12.000€ brutos anuales para un técnico de RR.HH., ¡¡¡¿¿¿WTF !!!???, horario de 9 a 7…. y por supuesto, imprescindible que seas licenciado, valorable un máster, nivel C2 de inglés, vehículo propio y agradable al trato (no vaya a ser que después de  semejante insulto de oferta laboral, se te ocurra rechistar).

A algunos (los afortunados que lleváis años en el puesto de vuestras sueños) esto os puede parecer una exageración, pero si tenéis alguna duda, preguntadles a los recién licenciados que se pelean por conseguir una beca no remunerada. Pero que no se preocupen estos polluelos, porque la empresa que les va a exprimir gratis, les garantiza que desde el primer día les va a dar grandes responsabilidades. Afortunados ellos (nótese la ironía)

Y aunque esta panorama nos sorprenda y nos enfade por parte iguales, lo triste es que, en demasiadas ocasiones, nos vemos obligados a tragar con todo y a aceptar condiciones que no aceptaríamos si no tuviésemos la necesidad de hacerlo. Situación que aprovechan las empresas para rebajar los sueldos con la misma facilidad que empeoran el resto de condiciones laborales. Y  desgraciadamente, mientras siga existiendo esta elevadísima demanda de empleo, la dinámica seguirá siendo la misma.

Sin embargo, lo que no sé si saben estas empresas, es la mala prensa que le dan este tipo de ofertas laborales. ¿Qué se puede pensar de una empresa que infra paga a sus empleados?, ¿qué se puede esperar de una empresa que no valora el tiempo de sus empleados o que no conoce la palabra conciliación?

Lo que está claro, es que una empresa que no valora tu trabajo, tu tiempo, ni tu calidad de vida, está a años luz de ser una buena empresa y  además, se está equivocando de lleno en sus planteamientos. Puede parecer que los sueldos bajos son más rentables desde el punto de vista empresarial, pero si tenemos en cuenta que los trabajadores descontentos y pocos motivados, son menos productivos, se acabó la rentabilidad. Por no hablar de su escasa capacidad para retener el talento,  talento que en cuanto encuentra un lugar en el que lo valoran, huye despavorido y en función de cómo sea el tamaño de su descontento, podrá dejar (como regalo de despedida por el trato recibido) alguna valoración poco beneficiosa en sus redes sociales. No nos olvidemos que con esto de la digitalización y la globalización, hasta para una empresa es imposible guardar secretos.

Afortunadamente, no podemos generalizar porque siguen existiendo empresas que cuidan de sus empleados, por supuesto (aunque menos de las que debería). Si tú eres una de ellas, ¡enhorabuena!, porque tú sí puedes presumir de tener empleados contentos, leales, talentosos y extremadamente productivos. Y desde este humilde lugar, te mereces toda mi admiración. Empresas como la tuya, hacen del mundo laboral, un mundo mejor.

 

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